FERNANDO
No sé desde donde empezar a contar, pero lo que si recuerdo desde hace bastantes años, cuando era un niño, me preguntaban que quería ser de mayor y no sabía describirlo, no sabía cómo se le llamaría a la profesión de aventurero. En ocasiones decía que quería ser como Miguel de la Cuadra Salcedo y en otras soñaba con formar algún día parte de alguna expedición del programa de televisión el hombre y la tierra, la famosa imagen de la serpiente que casi muerde a Félix Rodríguez y esas cosas. Después de todos esos sueños la vida continua y el proceso de hacerse mayor también, terminar de estudiar, el servicio militar y al final empezar a trabajar como cualquier chaval de mi generación. Entonces si que empieza un proceso de formación como persona que me llevaró al momento que vivo en estos momentos.
Uno mira atrás y dice que se lamenta por las cosas que no ha hecho cuando era más joven. Y sin rencor sobre el pasado uno siente el despilfarro de recursos económicos, del tiempo perdido, etc., pero lo que más se añora es la pérdida de la juventud. Pero considero que no es tiempo perdido, pues muchas personas necesitan pasar esas etapas de la vida, para saber lo que realmente quieren ahora, si no, no podrían comparar y estarían buscando sensaciones que no da lugar y los confundirían todavía más.
Hace algunos años cuando decidí llevar a cabo las cosas que siempre quise hacer y no hice, pues porque a mis amigos no les apetecía y yo no tenía la suficiente valentía de hacerlas solo, o por miedo a romper la rutina de lo que debe ser. Cuando fui capaz de superar esas barreras entonces, se me abrió otro mundo y enfoqué mi vida desde otra perspectiva, que me ha llevado al momento que vivo hoy.
La preparación de esta expedición junto con mi actividad laboral ocupan actualmente todo mi tiempo y soy consciente de que posiblemente sea la primera y la última, pues este proyecto no es compatible con mi vida laboral, ni con mi vida familiar, pero necesito hacerla para no pasarme la vida añorando un sueño que ha estado dentro de mí desde que tengo uso de razón. Sé que estoy descuidando algo muy importante, que son mi relación de mis amigos y de mi familia, y por esto les pido un poco de paciencia y comprensión. Cuando termine todo esto intentaré recompensarlos con creces, y por eso les pido perdón:
A mis amiguetes de siempre (a los que ya he encargado la cena para el día 15 de Diciembre), a los de Eiris, a los de Muros (en especial a la cuadrilla del Carmen), a los de la peña, a los Carrouchos, a Juan Ramón y Mari, a María, Amancio y Campanilla, a mi receptor de televisión y a los productores de teleseries por mi profunda ignorancia hacia a ellos, a mi querida mini, a Rosa y Paco, a mis nuevos amigos de Artabros tanto de montaña como de escalada, a mis queridísimos Alberto y Persi (la mejor), a Paco y Ma Mar, a Olga y Manducho y sobre todo a mi familia en especial a mama, Cristian y Rassel, y triplemente en especial por su paciencia a Salo y Jose.
Doy también las Gracias a todos los anteriores y también a Susanna Clarke por su maravilloso Libro (Jonathan Strange y el señor Norrell) y a J.R. Tolkien por hacerme soñar con su fascinante trilogía junto con Petter Jakcson por plasmar esos sueños en realidad, a mis patrocinadores, a Ricardo (Tito) por su calidad humana (y al que envío mis más fervientes ánimos), a toda la gente que respeta los espacios naturales, y sobre todo otra vez a mi familia y triplemente en especial por su paciencia a Salo y Jose.
Estas letras van dedicadas para las personas que me quieren o me aprecian y también para las que me querrán o me apreciarán.
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