JAVI
Todas las historias tienen un comienzo y un desenlace, todos los caminos tienen un principio y un final, todas las montañas tienen una base y una cima...
Mi historia comenzó, gracias a mis padres, a la temprana edad de 8 años. El instrumento de ese inicio fue la "Asociación Ecologista Biotopo", una asociación que nos llevaba a montes gallegos para poder conocer su fauna y su flora, sus ríos y sus valles,... Viajé poco con ellos, ya que hacía tantas actividades extraescolares, que no me daba tiempo para más.
Al poco tiempo, un par de salidas a Os Ancares con mi padre y un par de campamentos con la Xunta de Galicia..., después aparté del todo de la naturaleza.
Mi siguiente contacto con la naturaleza, muchos años después, fue con la "Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de La Coruña". En esta agrupación, me dieron la oportunidad de ejercer como socorrista acompañando a los grupos que la Universidad de La Coruña reunía para hacer salidas por la baja y la media montaña. Estos dos años, me dieron experiencias inolvidables, viajes interminables, parajes de ensueño... Fue entonces cuando necesité algo más... más emociones, rápeles largos, adrenalina recorriendo hasta la última punta del último pelo...
Desde ese momento y hasta la actualidad, decidí hacer las dos cosas: Sentir la adrenalina por mi cuerpo cuando escalo o hago corredores, cuando rapelo 300 metros o cuando estoy colgado de una cuerda; y ver los parajes de ensueño cuando hago travesías o ascensiones, cuando me asomo por acantilados o por el cresterío de alguna montaña.
Para mi la montaña se ha convertido en una fuente de alegría, de compañeros, de experiencias, de compañerismo... He viajado por toda España y Andorra para vivir esas experiencias personificadas en ascensiones, escaladas, vías ferratas, descensos de barrancos,... Y aún con todo lo que me queda por subir o bajar en este país o en sus vecinos, afronto esta expedición con la ilusión de un niño al ver un alto tobogán...
Hace poco, un amigo me dijo "Este deporte es de mataos. Viajamos y caminamos bajo condiciones climáticas demasiado malas o demasiado buenas; pasamos frío, cansancio, miedo, incertidumbre... Pero al volver a casa, y mirar atrás, a todo lo que has hecho, ves que merece la pena..."
"Caminante no hay camino, se hace camino al andar...".
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